Categoría: Cuentos Página 1 de 2

El despertar de Coco.

Cocooooo!!! Cocoooo!!! Cocooo!!!

¡Despierta!,

Despierta, despierta, despierta.

Cocooo!!! Cocooo!!!, Cocooo!!!

Y así, corría Rayito con sus pequeñas patitas en forma de estrella de un lado al otro del largo cuerpo de Coco.

Las perfectas figuras geométricas que resaltaban en la piel de Coco, hacían cosquillas en las patitas de Rayito y el más rápido de todos los lagartos del Litoral Mediterráneo no paraba de reír y reír, tanto reía, que sus carcajadas se escuchaban en toda la huerta.

CACHIPORRO

Escrito por, Franky Zaldívar Aguilera.

La conexión entre personas que no se conocen y aun así desde geografías distantes, las emociones y sentimientos navegan en conjunto, como flotas de barcos en medio del océano, a eso, le llamo magia.

danay hernández de León

Les quiero…

Hay una guajira que calla, cuando el cocodrilo de su infancia habla.

Juntos sonríen, ante una historia contada, que llenó de vida la realidad.

danay hernández de león

Antes de Coco, Lepanto vivió en Valencia.

Pues sí amigos, antes de Coco, hubo un Cocodrilo llamado Lepanto. Se crió en una casa en la calle Alboraya, conocida como «La casa de la Huerta». A diferencia de Coco, ese cocodrilo, no se desorientó, ni tenía a lagartos y lagartijas como amigos. Llegó a Valencia destinado a ser una pieza de colección. Un objeto exótico que llegaba del nuevo mundo en el siglo XVI, como obsequio a San Juan de Ribera fundador del colegio mayor.

Descubrirlo fue todo un acontecimiento para mi. El pasado sábado 23, tras la sobremesa de una paella exquisita en el huerto, Rafa, un amigo con el que tengo la suerte de compartir un trozo de tierra del proyecto Del Camp a la Cuina, me habló de Lepanto.

Sin dudar un segundo, el domingo 24, esta guajira cogió la bicicleta y no paró hasta llegar al antiguo Colegio del Patriarca en pleno casco histórico de Valencia, donde se encontraba Lepanto.

Allí estaba, impresionante figura. Su cuerpo disecado sobre la pared blanca y gastada del vestíbulo del colegio. Fue un momento especial, reafirmar como la vida esta llena de coincidencias que le dan un tono mágico a nuestra existencia.

Inmediatamente mi cabeza sólo pensaba en 5 palabras claves, que 5 siglos después, han vuelto a rondar una historia contada en Valencia.

Cocodrilo, Huerta, Alboraya, Valencia, Mediterráneo

Detrás de la figura de Lepanto, se esconde una importante leyenda urbana, que por siglos, acompaña la historia y cultura valenciana y que Blasco Ibáñez recrea en uno de sus cuentos.

Aqui les dejo una adelanto…

¿Conocías la leyenda del Dragón del Patriarca?

Lepanto.

¿Sabías que el cocodrilo es símbolo de silencio?

https://ytelocuentaunaguajira.com/wp-content/uploads/2020/05/Lepanto.pdf

Coco perdió su sombrero.

Coco perdió su sombrero.

Desde la llegada de Coco a Alboraya, Rayito, Sebastián y Tina están muy pendientes de él, de que descanse, se recupere y coja fuerzas antes de partir al Mar de la Antillas.

El equipamiento para el regreso de Coco está listo, además le acompañará todo el Cuerpo de Lagartos y Lagartijas del Litoral Mediterráneo.

Coco cuentas historias maravillosas. Todos quieren conocer el origen de Coco y saber sobre las verdes islas del Mar de las Antillas. Entre tanto, Rayito, Sebastián y Tina, quieren llevar a Coco a tomar una rica horchata.

La horchata, es la bebida típica de la tierra valenciana, pero a nadie le cabe duda, que la horchata más rica es la que se toma en Alboraya.

Sebastián está convencido, que la horchata, dará a Coco energía y felicidad, pero Coco no quiere caminar. Le falta su sombrero y se pregunta dónde estará.

No es un sombrero cualquiera, es un canotier muy particular.

Coco sin su sombrero no puede caminar.

Es un cocodrilo con gran personalidad.

¿Qué podemos hacer ahora?

¿Qué ideas se nos ocurrirán?

Sin su sombrero de paja, Coco no se arrastrará y la rica horchata, no podrá probar.

Tina, la más hermosa de todas las lagartijas del pueblo, recordó que en Alboraya hay un gran fabricante de sombreros.

Es el señor Ramón, de 105 años y un gran barrigón. Ramón tiene destreza en sus manos tejedoras, pero necesita diseños para fabricar sus obras.

A Rayito, que atento escuchaba lo que Tina comentaba, de pronto se le ocurrió una gran idea.

Más derecho que una vela a todos convocó y con su Silbido Supersónico, esto fue lo que leyó:

Queridas niñas y niños, Coco necesita un sombrero para poder caminar. Coco es un cocodrilo de gran personalidad. El señor Ramón, sabe tejer con gran habilidad, pero para ello, vuestros diseños necesitará.

Queridos amiguitos no me hagan esperar, que Coco debe probar la mejor de las horchatas antes de regresar a su casa.

Nos iremos todos juntos al Mar de las Antillas. Allá descubriremos sus islas y sus maravillas.

Cien sombreros llegarán y en aventureros nos convertirán.

Danay hernández de león

Canotier: https://es.wikipedia.org/wiki/Canotier

Horchata: https://es.wikipedia.org/wiki/Horchata_de_chufa

La tortuga voladora.

Escrito por Alma de los Angeles Zaldivar Fernández, el 11 de abril de 2020.

LA TORTUGA VOLADORA

Había una vez una caguama que vivía en el fondo del océano. La caguama tenía unas aletas enormes para nadar. Su cabeza era corta y su cola era fina y pequeña.  El caparazón era más grande que una roca marina. A la tortuga le gustaba el mar, pero siempre había querido ser como un pájaro. 

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Pero te volviste madre

Ian Pablo Castillo Fornaris y su hermano Frank, envían un bello mensaje para todos las madres. Gracias pequeños

Los silbidos…

El silbido de Rayito a través de los niños.

Ian Pablo Castillo Fornaris y su supersónico silbido. Genial Ian.
Nahia nos hace un especial silbido, que solo se consigue cuando te faltan los dos dientecitos de arriba.

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Diplomas

EQUIPO OFICIAL DE RESCATE ENTRE EL MAR MEDITERRÁNEO Y EL MAR DE LAS ANTILLAS.

Descargar PDF NAHIA: https://ytelocuentaunaguajira.com/wp-content/uploads/2020/05/NAHI

Descargar PDF VALENTINA: https://ytelocuentaunaguajira.com/wp-content/uploads/2020/05/VALENTINA-1.jpeg

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Informe semanal. Coco en Alboraya.

Queridas niñas y niños, Coco se recupera muy bien. Con su llegada, todos los días parecen fiesta.

Coco no deja de contar historias de su travesía.

  • ¿Y cómo dices que se llama la gaviota que te regaló una sardina? preguntó Sebastián intrigado, pensando si Coco, con sus 84 dientes de cocodrilo, ha mordido a la gaviota.
  • Je je je. Rio Coco de manera divertida. Sebastián, yo no tengo dientes. No recuerdo la última vez que pegué un mordisco.

Cuando más animado estaba Coco, contando sus historias, llegó Rayito.

Con su supersónico silbido, dejó a todos los lagartos y lagartijas que estaban alrededor de Coco y Sebastián, más derechos que una vela.

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