
Pues sí amigos, antes de Coco, hubo un Cocodrilo llamado Lepanto. Se crió en una casa en la calle Alboraya, conocida como «La casa de la Huerta». A diferencia de Coco, ese cocodrilo, no se desorientó, ni tenía a lagartos y lagartijas como amigos. Llegó a Valencia destinado a ser una pieza de colección. Un objeto exótico que llegaba del nuevo mundo en el siglo XVI, como obsequio a San Juan de Ribera fundador del colegio mayor.
Descubrirlo fue todo un acontecimiento para mi. El pasado sábado 23, tras la sobremesa de una paella exquisita en el huerto, Rafa, un amigo con el que tengo la suerte de compartir un trozo de tierra del proyecto Del Camp a la Cuina, me habló de Lepanto.
Sin dudar un segundo, el domingo 24, esta guajira cogió la bicicleta y no paró hasta llegar al antiguo Colegio del Patriarca en pleno casco histórico de Valencia, donde se encontraba Lepanto.
Allí estaba, impresionante figura. Su cuerpo disecado sobre la pared blanca y gastada del vestíbulo del colegio. Fue un momento especial, reafirmar como la vida esta llena de coincidencias que le dan un tono mágico a nuestra existencia.
Inmediatamente mi cabeza sólo pensaba en 5 palabras claves, que 5 siglos después, han vuelto a rondar una historia contada en Valencia.
Cocodrilo, Huerta, Alboraya, Valencia, Mediterráneo
Detrás de la figura de Lepanto, se esconde una importante leyenda urbana, que por siglos, acompaña la historia y cultura valenciana y que Blasco Ibáñez recrea en uno de sus cuentos.
Aqui les dejo una adelanto…
¿Conocías la leyenda del Dragón del Patriarca?


¿Sabías que el cocodrilo es símbolo de silencio?
https://ytelocuentaunaguajira.com/wp-content/uploads/2020/05/Lepanto.pdf
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