Pero Coco dormía, llevaba un año dormido, ni Rayito, ni Tina, ni Sebastián, ni todo el Ejército de Lagartos y Lagartijas del Litoral Mediterráneo, ni las niñas, ni los niños, ni el Señor Ramón, sabían que pasaba con Coco.
Y así fue, que de repente Tina dice a Rayito:
-Deja a Coco en paz, quizás ya no quiere despertar.
Rayito, dejó de corretear, bajó por la cola de Coco, con la cabeza baja y algo triste.
Rayito quería mucho a Coco. Los dos se habían convertido en los mejores amigos y ahora Coco no quería despertar.
Con su cabecita gacha comienza a andar junto a Tina alejándose de Coco, cuando de repente siente una voz, muy bajita casi un susurro:
-Rayito, Rayito, Rayito, tengo hambre.
Cuando Rayito se dio cuenta que era la voz de Coco, abrazó muy fuerte a Tina y los dos comenzaron a saltar de alegría cantando:
“Coco está despierto, Coco ha despertado y nuestros corazoncitos ya están animados”.
Se acercaron corriendo a Coco, lo abrazaron y besaron. Coco abrió su enorme boca, Tina y Rayito se abrazaron un buen rato a sus colmillos.
-¿Qué ha pasado Coco, por qué has dormido tanto? Preguntó Rayito.
-Tu sombrero está listo Coco. El Señor Ramón hizo un lindo sombrero para ti, con la ayuda de los niños. Añadió Tina.
-¿Y dónde está el sombrero? Preguntó Coco.
En ese momento apareció Sebastián con ocho lagartos sujetando el pomposo sombrero.
Pusieron el sombrero en la cabeza de Coco. De pronto, Coco levanta todo su gran cuerpo con una sacudida de cola y sonriendo exclama:
– ¡Llévenme a tomar la bebida mágica, esa de la que tanto han hablado. Tengo mucha sed y hambre!
Rayito rapidamente, dio su silbido supersónico de llamado y apareció todo el Ejército de Lagartos y Lagartijas del Litoral Mediterráneo para llevar a Coco a comer fartons y tomar una rica y gigantesca horchata.
Fue linda aquella imagen. Iba Coco con Tina y Sebastián cada uno su ladito. Rayito encima del pomposo sombrero. Todo el Ejército de Lagartos iban en dos filas una a cada lado de Coco, custodiando el camino de la huerta de Alboraya, por donde se dirigían todos a tomar la rica horchata.
Estuvieron andado veintiún minutos. Llegaron a una gran horchatería en el medio de la huerta. Todos pidieron un vaso de horchata y ricos fartones recién horneados. El vaso de Coco era el más grande de todos.
Cuando Coco probó la horchata, sus ojos comenzaron a brillar y sus pupilas se convirtieron en arcoíris redondos que giraban y giraban.
-¡Pero que buena esta la horchata y que ricos están los fartons!
Y todos felices alzaron sus vasitos de horchata y brindaron por el despertar de Coco y verlo tan feliz.
Ahora Coco está fuerte, tiene un nuevo sombrero. Coco ya puede regresar a casa.
Queridos amigos, preparaos, que nos vamos a conocer el Mar de las Antillas todos juntos.
Danay Hernández de León
La niña a veces se duerme y su cocodrilo la despierta. El cocodrilo a veces se duerme y la niña lo despierta y así, en un recuerdo de infancia eterno, un cocodrilo y una niña se mantienen a salvo.
danay hernández de león

Esta preciosa imagen la ha dibujado Pepa de @iconlion. Recuerdo que cuando hice el encargo, solo comenté: Pepa, quiero un cocodrilo y que haya una niña sentada encima de él. Quiero que la niña sonría.
Cuando vi el trabajo terminado, me emocioné muchísimo. Pepa, no solo había dibujado un cocodrilo, una niña y una sonrisa, Pepa dibujó un sentimiento. Gracias!
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